miércoles, 28 de septiembre de 2016

"Allí se lavaba la ropa, los trapos sucios y los no tan sucios"

OJOS DE MOYA | Fuentelespino de Moya trabaja estos días en el acondicionamiento de sus lavaderos públicos
Llega el lunes. Las mujeres preparan la merienda. Recogen la ropa de la semana. Sólo hay muda los domingos porque es día de guardar. Salen de casa con el barreño a la cabeza. Tajuela al cuadril. Camino de los lavaderos. Donde los haya. O del río, donde no hay de los primeros.
Allí se sacaba a voz en lengua "la prensa del corazón", lugar de reunión y chismes, de nuevas y esperanzas, allí se lavaba la ropa, los trapos sucios y los no tan sucios. Todo lo que fuera menester ser oreado se sacaba a la imprenta del jabón de manteca, del de sosa, a frotar y a saber de los demás. CASILDA MERINO
Los lavaderos públicos son uno de esos patrimonios que, a fuerza de uso y tiempos modernos, han ido cayendo en el olvido. En la actualidad son piezas casi de museo, lugares de interés que atesoran la historia, a veces desconchada, de nuestros pueblos.
Por los lavaderos pasaron generaciones y generaciones de mujeres; allí se contaban, como dice la introducción, las nuevas o se repasaba las no tan nuevas. Con el tiempo, y la llegada de la modernidad lavadora eléctrica mediante, los lavaderos públicos fueron quedando en el olvido.
Algunos, seguramente por la rabia de no dar presente a un símbolo de otros tiempos, duros y afanosos, fueron utilizados como almacenes municipales. Otros simplemente como escondites en el juego infantil de turno, ganados por la dejadez y un recuerdo, en ocasiones, no demasiado agradable.
Pero pasada la generación que se vio obligada a lavar a mano, puestos ya en tiempos modernos que miran al pasado con ojos de museo, hace tiempo que estas infraestructuras hidráulicas han vuelto a tomar protagonismo. Como deben, porque al fin y al cabo, forman parte de nuestra esencia como pueblo. Más allá de sabañones o manchas prietas que no salen ni frotando.
Así lo han entendido en muchos pueblos, que trabajan en los últimos años por recuperar este patrimonio etnológico, entre ellos, el municipio de Fuentelespino de Moya cuyo Ayuntamiento trabaja en las últimas semanas en poner en valor y acondicionar el Lavadero Público de la localidad.
Quizás, el destino no lo quiera, llegue el día en que un apagón más prolongado de lo habitual obligue a las mujeres (y a los hombres, que en eso entendemos, o queremos entender, que los nuevos tiempos han traído mejoras) deban acudir a las pilas con el barreño de ropa sucia a la cabeza. Seguramente, valga la metáfora, recibiría esta red social algún que otro "me gusta". Fotografías : Pepe Benedicto