lunes, 24 de octubre de 2016

La ciudad de los lobos

OJOS DE MOYA | Una mirada al pasado milenario de Cañete de la mano de José Saiz Valero, experto en historia antigua de la comarca
© José Saiz Valero Los Lobetanos fueron un pueblo de época ibérica y romana, constituido por pastores y agricultores, que podrían haberse fusionado con los olcades o con los turboletas (según algunas fuentes). La palabra Lobetum se ha asignado a una interpretación ibérica de “majada o corral de ganado” que es lo que fueron los primeros pueblos de este territorio dedicado al pastoreo. Otra interpretación la relacionaría con “lobo”, término que establecería un nexo con los Olcades, tantas veces mencionados, y con muy pocas referencias escritas.

Los principales datos de los olcades son los transmitidos por Polibio y Tito Livio; ambos, con diversas variantes en el contexto de la 2ª Guerra Púnica. Nos relatan que cuando Aníbal tomó el mando de las tropas cartaginesas, atacó a la tribu de los olcades y asedió y tomó su ciudad, que Polibio llama Althea y Livio, Cartala. Las demás ciudades se rindieron y pagaron tributo y Aníbal obtuvo un excelente botín con el que se retiró a Cartago Nova. Poco después, en verano emprendió una campaña militar contra los vacceos a los que tomó las ciudades de Salmantica y Arbucala. A su regreso se vio sorprendido por un ejército de carpetanos auxiliados por los olcades que habían huido y algunos vacceos, a los que venció en las proximidades del Tajo.
Tras un intenso debate, que se remonta al siglo XIX, se puede hoy considerar que los Olcades-Lobetanos ocupaban un territorio que coincide aproximadamente con el sur de la provincia de Cuenca y el norte de la de Albacete en relación con el curso interior del río Júcar y del Cabriel.
Livio afirma que los olcades más que estar sometidos a Cartago figuraban entre sus amigos. Polibio nos habla de guerreros olcades trasladados al Norte de África junto a otros pueblos claramente inscritos al mundo ibero – púnico, adscribiéndolos así, a este ámbito cultural. Será Martín Almagro-Gorbea, quien considera que olcades deriva de wulk (lobo), y que es muy probable su continuidad en los lobetanos, también organizados en torno a un oppidum o ciudad central. Respecto a su origen, Bosch Gimpera opina que podría tratarse de la supervivencia de un grupo de celtas de la cultura hallstáttica arcaica situándolos a Norte de los Olcades (que no cita Ptolomeo) y Taracena los entronca con los bebrices o beribraces (citas que también pueden encontrarse en Wikipedia).
Los lobetanos aparecen citados únicamente por Ptolomeo en su Geografika (siglo II DC). A los olcades se les considera un pueblo de entidad menor, y el hecho de que no fueran mencionados por los geógrafos del s. I y II d.C. se interpreta como la desaparición de esta tribu y su integración en otros pueblos de mayor entidad: carpetanos, celtíberos y bastetanos.
La mayor parte de los autores los sitúan en la serranía de Cuenca, identificándola con Cuenca (Heliodoro Cordente siguiendo la tesis tradicional de Cortés y López) o Albarracín (Antonio Tovar). Eran vecinos de los edetanos (ubicados al este), bastetanos (al sur) y celtíberos (al norte y al oeste). Su capital, Lobetum, se ha identificado con la misma Cuenca y Albarracín, aunque no existen por el momento argumentos arqueológicos válidos para demostrarlo. Otras fuentes la identifican en el yacimiento de la Fuente de la Mota (en Barchín del Hoyo –Cuenca-). Pilar González Conde la sitúa en algún lugar (aún no localizado) al norte de Albacete y al Sur de Cuenca.
Si examinamos la etimología de Cañete ésta podría no derivar de Cannetum (cañas), sino de Canietum (el canis lupus –lobo-, o el canis domesticado, es decir, el lobo domesticado, o perro), un caso similar al de Cannes en Francia. Curiosamente, en Alcalá de la Vega existe un rento, en sus proximidades, que se cita en un mapa de 1791 como Villar de Lobos.
Pero no es su posible etimología lo más relevante sino la cita única de Ptolomeo en su Geográfika la que nos puede concretar, salvo error u omisión, su ubicación. Existen autores que sitúan también la Urbiaca del Itinerario de Antonino también en Cañete, un itinerario que iba desde Laminio hasta Cesaraugusta (pero esta consideración no nos aleja del tema en cuestión).
Según las coordenadas de Ptolomeo a Lobetum hay: Desde Valeria 45 km (real, 50 km a Cañete); Desde Saltiga -Chinchilla- 115 km (real, 125 a Cañete); Desde Salaria -Iniesta- 65 km (real, 67 km); Desde Libana -Alarcón o Valhermoso, 55 km (real, 64 km). Estas distancias por proximidad y triangulación son suficientes para ubicar Lobetum entre Cañete y Boniches. Desde Arcóbriga en Monreal de Ariza hay 145 km (Para Ptolomeo 125-130 km) y desde Bilbilis en Calatayud hay 149 km (Para Ptolomeo prácticamente lo mismo). Desde Alaba (Albarracín), lugar intercambiado por Segóbriga (en Saelices) erróneamente en las copias, 44 km (Para Ptolomeo prácticamente lo mismo, entre 45 y 50 km).
Ahora bien, ¿Lobetum era la actual Cañete o alguno de los yacimientos existentes entre los términos de Cañete y Boniches de los cuales tenemos claras referencias que, a su vez, debieron pertenecer al territorio lobetano?
Las distancias entre lugares conocidos empiezan a desvirtuarse cuanto más lejanos se encuentran y Ptolomeo realizó un puzzle con los mapas que le vienen de las legiones romanas y nunca estuvo que se sepa en España (puesto que las medidas son de distintas fuentes esas distancias más lejanas deforman la realidad no sólo del mapa sino de las distancias entre lugares lejanos). Aún así Ptolomeo nos dejó la imagen más aproximada de la provincia romana de Hispania o Iberia tal y como nos llega a nuestros días.
Muy lejos de las polémicas sobre el Cabezuelo como “famosa” Pirámide en Cuenca y otros posibles hallazgos en Milhojas, si nos atenemos a la única fuente que menciona Lobetum, este lugar debió estar en Cañete o en sus proximidades. Hay un dato muy relevante: Cañete, antes de que se erigiese la Moya medieval junto a la Landit árabe, fue uno de los núcleos más importantes de todo el territorio que a posteriori se convirtió en el Marquesado de Moya (y sus murallas árabes así lo atestiguan como su pasado celtibérico-romano).
Nota: Ya hace 10 años que terminé mi última versión del mapa de Ptolomeo (s. II D.C) y ocho, que en una conferencia sobre “El Cabriel, Umbral de la Celtiberia” expuse este tema, sin que los conquenses nos hayamos preocupado mucho sobre el patrimonio celtibérico y la importancia que tienen el mismo a nivel cultural, su estudio y su conservación ante los expolios. Y ya va siendo hora.
José Saíz Valero, 21 de Octubre de 2016