martes, 17 de enero de 2017

El camino original de la Vera Cruz desde Santiago

OJOS DE MOYA | La ruta cuenta con más de 850 kilómetros a través de 92 municipios y atraviesa el corazón de las Tierras de Moya
© ENRIQUE SOLER - LA OPINIÓN DE MURCIA | La última ruta peregrina nos lleva al camino más largo de todos los que se han marcado en torno a la Vera Cruz, desde que el papa San Juan Pablo II decretara el Año Jubilar en 1998. Esta ruta nos conecta directamente con uno de los caminos de la ciudad peregrina por excelencia, Santiago de Compostela, el apóstol que entró por el puerto de Cartagena.

La ruta fue un trabajo que encargó la Fundación de la CAM a la academia Alfonso X El Sabio. Se trataba de recuperar el camino que recorrían en la Edad Media los peregrinos que desde Europa se dirigían a Caravaca.
Según el estudio realizado, a mediados del siglo XIII ya existía el Camino de la Vera Cruz, y los peregrinos, atravesando los Pirineos, recorrían Roncesvalles o el Puente de la Reina hacia Caravaca, donde se encontraba un Lignum Crucis, una astilla de la Cruz en que murió Jesucristo y que se custodia y venera desde hace 8 siglos.
Algunas hipótesis señalan a la Orden del Temple –uno de sus objetivos era ‘la custodia de los peregrinos y guarda de los peligrosos caminos a los lugares de peregrinación’– como portadora de la reliquia del Lignum Crucis desde Jerusalén a Caravaca. Esta orden recibió de Alfonso X el Sabio la bailía de Caravaca y permaneció algunas décadas en el Noroeste de la Región.
El proyecto de la CAM para recuperar el trazado de ese camino original de la Vera Cruz contó con el respaldo de la Comunidad, el Ayuntamiento de Caravaca y la Cofradía de la Santísima y Vera Cruz. Se trata de un itinerario que atraviesa 92 municipios y 5 comunidades (Navarra, Aragón, Comunidad Valenciana, Castilla-La Marcha y Región de Murcia). El recorrido discurre por espacios naturales y entornos rurales de campo y huerta, pasando por vegas como las del Ebro, el Jiloca o el Alfambra, campos de Aragón, Serranía de Cuenta, y Tierras del Vino de Valencia, Albacete y Murcia, y por entornos urbanos ricos en patrimonio histórico y cultural, con vínculos con la Cruz de Caravaca.
Más de 850 kilómetros
Después llegó la tarea de marcar un recorrido de más de 850 kilómetros y un desnivel acumulado de más de 1.500 metros, un trabajo que realizó Lázaro Jiménez de Natusport. Ya solo faltaba el primer grupo de peregrinos que se lanzaran a la aventura de recorrerlo: la asociación Bicimur. Mariano Vicente y Juan Bautista fueron los primeros peregrinos que, al igual que aquellos Templarios, conectaron Caravaca con Santiago. Por cuestiones logísticas, la ruta comenzó en Pamplona, a unos kilómetros del punto de partida en Puente de la Reina.
En la primera etapa, los primeros objetivos a batir son el Cizur Menor y el altoa del perdón, una etapa que coincide con el Camino de Santiago. Pasando por Obanos se llega a Puente de la Reina, importante enclave del Camino, punto de unión de los caminos aragonés, proveniente de Somport, y del Camino Francés que se inicia en San Juan Pie de Puerto. La jornada continúa con una fuerte subida con rampas de hasta el 17%, para continuar después entre tendidos campos hasta Artajona. Seguidamente el camino discurre por pistas hasta Villafranca.
En la segunda jornada se toma dirección al Valle del Ebro, desembocando en Tudela, posteriormente por la Vía Verde del Tarazonica, hasta Tarazona, donde empieza la parte dura de la jornada, recorriendo las estribaciones del Parque Natural del Moncayo para descender a Vera del Moncayo, hasta desembocar en Talamantes; en el tercer día, el peregrino descubre el Valle del Isuela hasta llegar a Trasobares, posteriormente hasta Illueca por carretera. Pasando por el collado de Valdeguil con 1.150 metros, se accede a Torralba de Ribota hasta Calatayud.
En la cuarta jornada, se atraviesan las altas paredes del desfiladera de la Hoz del Jiloca, una senda llena de vegetación que da paso a Calamocha; en la quinta se supera el punto de mayor altitud de todo el camino, 1.402 metros de altitud. La travesía discurre por la Nacional-420 y la senda fluvial del Alfambra, desembocando en Teruel.
La sexta jornada sigue por el curso del Río Turia. Tras un descenso hasta Tramacastiel, nos encaminamos directamente a Libros para proseguir por la vega fresca del Turia hasta Ademuz; en el séptimo día aparece Garaballa con su reloj del murciano Valverde, tras una bajada algo complicada se accede a la Vega del Río Mira, también llamada los Ojos de Moya. Aquí empieza la subida hasta Camporrobles.
En la octava se pedalea entre vides y campos de cereal con manchas de pinar. Posteriormente comenzará un rompe piernas hasta Jaraguas y Venta del Moro. Una senda llena de vegetación comunica con Alcalá del Júcar; la novena jornada discurre entre Casas del Cerro, Alatoz, Bonete, hasta Montealegre del Castillo. La ruta llega a su décimo día, es el momento de pisar tierras murcianas, el final está cerca. Ya en la Región se atraviesa Jumilla, Calasparra y Moratalla, a pocos kilómetros de la Vera Cruz. El último día, una jornada de paseo para acceder a la Basílica Santuario, cuya capilla interior custodia el Leño de Cristo.
Tras la primera aventura, Bicimur creó otra ruta por carretera. Otra opción para los ciclistas que no contemplan la opción fuera de asfalto y que quieren realizar la peregrinación. Para ello recorrieron los kilómetros que separan Puente la Reina-Gares con Caravaca, por carreteras secundarias alejadas del tráfico intenso, que conecten pequeños pueblos y nos acerquen a los entornos naturales.