miércoles, 1 de febrero de 2017

Éxito del programa autonómico de "inmersión lingüística" en el CRIEC de Carboneras

OJOS DE MOYA | Los alumnos llegados de toda la geografía castellano-manchega han podido disfrutar de diferentes actividades y aprender inglés al mismo tiempo
Nueve Institutos públicos de Castilla-La Mancha, pertenecientes a la Consejería de Educación, han disfrutado a lo largo del mes de enero de una semana de inmersión lingüística en el Centro de Rural de Innovación Educativa de Cuenca (CRIEC), situado en la localidad de Carboneras de Guadazaón.

Los centros seleccionados procedían de áreas eminentemente rurales, con escasa población y pocos alumnos,  aspectos que se priorizan en la selección de los mismos, de acuerdo al baremo que regula las estancias de inmersión lingüística  del CRIEC.
Este curso 2016 / 2017, ha sido el primero en que los centros de Secundaria han podido solicitar la participación en este programa, a modo de experiencia piloto, para valorar su incorporación al programa de forma más amplia a partir del curso que viene.
Desde el CRIEC se valora como muy positiva la acogida de las actividades planificadas por parte del colectivo docente de secundaria, así  como la capacidad del propio centro para adaptarse a esta etapa educativa. El equipo docente del centro coincide en que han sido cuatro semanas muy intensas, en las que se ha adaptado el proyecto existente a los alumnos de secundaria, dejando sensaciones muy positivas.
Durante la semana de inmersión lingüística, los alumnos han podido experimentar actividades innovadoras como gymkhanas de ingenio, geocaching, teatralizaciones, actividades de inmersión cultural en países anglosajones, talleres de podcast, juegos de caza del tesoro, así como propuestas interactivas en torno a la Ciudad Patrimonio de la Humanidad de Cuenca, todo ello utilizando como vehículo la lengua Inglesa.
Por su parte, los alumnos de 1º y 2º de ESO han destacado las grandes amistades forjadas entre ellos, la buena convivencia mantenida y el reto de enfrentarse a grandes emociones a lo largo de la semana, como por ejemplo el momento de la despedida de cada viernes, en el que no faltaban las lágrimas en el instante de volver a casa y despedirse de todos los otros compañeros con los que han convivido.