martes, 31 de octubre de 2017

"El crujir de la lumbre"

OJOS DE MOYA | Una mirada a las tradiciones de este 1 de noviembre, fecha marcada en rojo en el calendario anual en las Tierras de Moya
© Mariano López Marín- Cronista Oficial de Salvacañete Como final de la vida en la Tierra y el paso a otra vida mejor  la muerte  tenía y tiene en la comarca  una serie de características  propias. Es el 1 de noviembre y en torno a ella  hay en Salvacañete, y en otros rincones de las antiguas Tierras de Moya, una serie de tradiciones y de creencias, como la novena de las ánimas, las propias ánimas y la popular limpieza del Campo Santo.

La novena de las  ánimas
Se realiza los nueve primeros días de  noviembre por las almas de todos los difuntos del pueblo. Antiguamente el sacerdote mandaba a los monaguillos  por todo el pueblo a pedir limosnas para las ánimas. La gente les daba patatas, nueces, manzanas, otros productos del campo y dinero. Todo lo que se sacaba se le daba al sacerdote el cual a cambio  decía gratuitamente las nueve misas de la novena.
En este mes de noviembre  también se pagaba al sacerdote con patatas, trigo o dinero  por nombrar durante todos los domingos del año a los difuntos  de los vecinos  que lo deseaban y por rezar un Padrenuestro y tres Avemarías por ellos.
En  Salvacañete y en otros pueblos  del antiguo Marquesado de Moya existieron las Cofradías de ánimas. Los libros de visitas pastorales de obispos  dan cuenta de ellas y de su actividad. En Fuentelespino de Moya esta Cofradía de Ánimas  estaba muy arraigada.
Las ánimas
En torno a las ánimas  hay una serie de supersticiones  recogidas entre nuestros paisanos  y transmitidas de generación en generación.
“ En la noche del 1 de noviembre no se podía salir a la calle a altas horas de la  noche porque  dicen que se aparecían las almas del purgatorio.”
“ El día 2 de noviembre  no se puede ir a cazar  porque no se pueden matar las piezas  de caza durante el día.”
“ Cuando rechinaba la leña en la lumbre  se decía que sufrían los difuntos  y se le echaba sal para que  el rechinar de la leña cesara y los difuntos no sufriesen.”
Existía la creencia de que las  campanas  alejaban el peligro y por eso la noche de difuntos, la del 1 al 2 de noviembre, se tocaban las  campanas a partir de las doce de la  noche. Cuando se dejaba alguna luz encendida por descuido se decía que alumbraba a las ánimas.
Limpieza y embellecimiento de tumbas
Antiguamente se les quitaba la hierba, se limpiaban bien, se cubrían de arena del regajo próximo al cementerio o traída del río y se les dibujaba una cruz con esa misma arena. Se le colocaban crisantemos y lirios criados expreso para la ocasión.
Los responsos
La tarde del 1 de noviembre el sacerdote bajaba al cementerio y rezaba responsos por encargo varios en cada tumba Por esos responsos cobraba una cantidad  en metálico o en especie.. En la actualidad se hace uno común delante de la cruz  central del  cementerio y se ofrece una misa.
Había  en torno a ese día muchas supersticiones en Salvacañete y otros lugares como la de que se parecían las almas  del purgatorio la noche de todos los Santos  o la de que el día de los difuntos no se podía ir a cazar por que no se podía matar nada. El crujir de la leña en la lumbre se interpretaba  como el sufrimiento de los difuntos y para evitarlo se echaba sal a la lumbre. Y si se deja uno una vela encendida por la noche, las almas del purgatorio quedan alumbradas.
En muchos pueblos de nuestra zona , como en Fuentelespino de Moya, había cofradías de ánimas  o los famosos “ animeros” que pedían por las almas del purgatorio de casa en casa   no solo el día de Todos los Santos sino en Carnaval, día de los Santos Inocentes,  el 28 de diciembre y otras épocas. LEER ARTÍCULO COMPLETO