martes, 25 de septiembre de 2018

Financiar la industria de la resina es más rentable que sufrir los efectos derivados de abandonar la tierra


OJOS DE MOYA | Así lo afirma un estudio publicado en la revista Science of The Total Environment, y en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN)
Más allá del valor económico, la industria de la resina provee a la sociedad de cantidad de servicios asociados a los pinares, dado que disminuye el riesgo de incendios, crea empleo rural, que, a su vez, contribuye a fijar a la población, y mantiene un hábitat donde los efectos perniciosos del cambio climático son más reducidos, refugiando a especies especialmente vulnerables a este fenómeno.

Tal como informa el diario ABC, así lo afirma un estudio publicado en la revista Science of The Total Environment, y en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN). Han colaborado con este centro del CSIC el Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible (iuFOR) de la Universidad de Valladolid, el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y las Universidades de Zaragoza y Complutense de Madrid.
«Los datos confirman que sería muy beneficioso tanto social como medioambientalmente apostar por mantener esta labor», aseguran los autores.
La resina que se obtiene en Europa proviene de bosques semi-naturales con un manejo sostenible. En España, el 90% de esos bosques son de gestión pública. Se trata de áreas de pinares que se han conservado durante miles de años gracias a los habitantes de los municipios que tradicionalmente los han aprovechado para obtener madera, leña, resina, piñones o setas, así como para el pastoreo o la caza.

«Más allá del perjuicio económico, el abandono de esta actividad forestalpondría en peligro estos ecosistemas de alto valor cultural, con la consiguiente pérdida de bienestar. De ahí la importancia de mantenerla», advierte el investigador del MNCN Andrés Bravo.
En la península, la mayor amenaza de estos bosques son los incendios forestales. «Durante el verano, los resineros se convierten en la primera línea de la lucha contra los incendios ya que, además de detectarlos inmediatamente, podan las ramas más débiles y secas de los árboles, eliminan los restos vegetales, que arden muy fácilmente, y protegen la vegetación que rodea los árboles», detallan desde el centro.
«En las últimas décadas, los recortes en el presupuesto de los fondos públicos destinados a estas áreas ha provocado que empeoren los efectos del cambio climático además del riesgo de despoblación de estas áreas», aseguran los autores. «Nuestros resultados animan a la administración a tomar decisiones encaminadas a crear pagos por los servicios ecosistémicos», sugiere Bravo. Se trata de medidas de financiación, en su opinión, que estarían «totalmente legitimadas» dado que contribuyen a garantizar la rentabilidad resinera sin afectar negativamente a la biodiversidad de los pinares. «El coste para la sociedad es, sin duda, menor que lo que supone abandonar la tierra», insiste.
Por supuesto, continúa Bravo, resulta «muy importante vigilar este tipo de ayudas para evitar posibles efectos no deseados, como que los únicos beneficiarios terminen siendo los intermediarios, o provocar la reducción del precio de la resina en el mercado o una merma de la eficiencia de la actividad».