miércoles, 26 de diciembre de 2018

El Plan de Gestión de la Trucha Común afecta a todos los ríos de la zona


OJOS DE MOYA | El Gobierno autonómico trabaja en la regulación de la pesca en El Júcar, el Cabriel, el Turia y sus afluentes
El Plan de Gestión de la Trucha Común será aprobado en febrero por el actual Gobierno de Castilla-La Mancha. Lo ha anunciado esta semana el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural quien ha dicho que “tenemos que proteger la trucha común" y adaptar los ríos a su presencia.

¿Qué se conoce de este plan de gestión? Tal como informa elDiario.es, la Viceconsejería de Medio Ambiente ya ha publicado el informe ambiental estratégico del plan o programa Plan de gestión de la trucha común en Castilla-La Mancha cuyo órgano promotor es la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales.
El objetivo principal es garantizar la conservación de las poblaciones salvajes y nativas de la especie en la región, estableciendo un modelo de gestión de la pesca deportiva compatible con su conservación y, de paso, intentar la recuperación del acervo genético de las poblaciones naturales de la especie, su abundancia y la mejora de su hábitat.
También se incluyen actuaciones para el conocimiento, la investigación y la difusión tanto de la propia especie como de su ecosistema.
¿Cómo y cuándo se podrá pescar la especie?
Uno de los aspectos importantes del Plan de Gestión es definir cuándo puede pescarse la trucha común. Habrá que esperar para hacerlo hasta los meses que transcurren entre el primer domingo de abril y hasta el 30 de septiembre en aguas de baja montaña.
Mientras, en aguas de alta montaña el periodo de pesca autorizado se extenderá desde el primer domingo de mayo hasta el 15 de octubre. Fuera de estos periodos hábiles quedará prohibida la pesca de todas las especies en las aguas trucheras. "Con el objetivo de proteger a las poblaciones de trucha común de la región, se establece la época de veda durante el periodo de reproducción de la especie", dice el Plan de Gestión.
Otra de las cosas que deben saber los aficionados es que, con carácter general,  la pesca de la trucha común en Castilla-La Mancha se realizará en la modalidad de captura y suelta. Y solo estará permitido cogerla con caña. Para pescar en las aguas trucheras de la región sólo se podrán utilizar anzuelos simples desprovistos de arponcillo.
También que habrá  regulaciones concretas de pesca deportiva en cada masa de agua de la red de aguas trucheras y que se establecerán anualmente en la Orden de Vedas. Para ello, es necesario realizar un Estudio Hidrobiológico (o proyecto de ordenación de la pesca) en aquellas cuencas que todavía no disponen de él.
Las aguas trucheras de Castilla-La Mancha
El plan también define cuáles son las aguas trucheras regionales.
En la provincia de Albacete, las aguas trucheras están en el río Júcar, en la subcuenca del Cabriel desde su entrada en la provincia hasta el puente de Villatoya, en la carretera nacional N-322 de Córdoba a Valencia.
Ya en Cuenca, es zona truchera el Júcar desde su nacimiento hasta la desembocadura del Arroyo de la Hoz o de la Tórtola y en el río Cabriel, desde su entrada en la provincia hasta el puente de la carretera de Enguídanos a Mira, el río Ojos de Moya (río Mira), desde su nacimiento hasta su desembocadura en el embalse de Contreras, y todas las aguas afluentes a este tramo, excepto los ríos Narboneta y San Martín y el río Guadazaón, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Cabriel.
El Turia es también río truchero desde su entrada hasta su salida de la provincia de Cuenca, y todas las aguas que afluyen a este.
Los principales problemas que afectan a las poblaciones de trucha común de Castilla-La Mancha son lma introgresión genética, la regulación de caudales, las extracciones de agua, las alteraciones del hábitat físico, la destrucción de la vegetación de ribera, la contaminación de las aguas, principalmente de tipo orgánico, la introducción de especies exóticas y la fragmentación del hábitat. Asimismo, los cambios en las condiciones ambientales -tales como el descenso de las precipitaciones y aumento de las temperaturas), están ejerciendo efectos negativos sobre las poblaciones de trucha común ibérica.
En Castilla-La Mancha existen actualmente 65.000 licencias de pesca, según ha detallado Martínez Arroyo, quien ha recordado el impulso dado este año para el desarrollo de esta actividad por las personas mayores de 65 años de edad de la región, que cuentan con la gratuidad de esta licencia.