domingo, 19 de mayo de 2019

Un pueblo de Guadalajara es pionero en emplear a los resineros todo el año


OJOS DE MOYA | Fuera de la campaña de la resina, los empleados hacen labores de limpieza de los montes
La localidad de Iniéstola es la primera de la provincia de Guadalajara que cuenta con una cuadrilla de resineros que trabajan en el monte durante todo el año, gracias al proyecto puesto en marcha por la empresa Gea Forestal. El objetivo de esta iniciativa es seguir apoyando el desarrollo rural con la generación de empleo.

“Nunca habíamos trabajado en el mundo de la resina, pero trabajamos con la certificación PEFC y de ahí nació la idea”, relata Basilio Rodríguez, técnico forestal de GEA Forestal. Una idea que buscaba que el resinero no solo trabajara durante la campaña de la resina, de los meses de marzo a noviembre, sino que lo hiciera de forma continuada durante todo el año, con trabajos de desbroce o limpieza de montes en los meses en que no se resinara.
Rodríguez explica que el objetivo que buscaba su empresa con la puesta en marcha de este proyecto era la rentabilidad, pero también era una apuesta por el aprovechamiento forestal. “Creemos que el monte puede impulsar la economía rural. Es el motor del desarrollo rural y un aliciente importante para la sostenibilidad y acabar con la despoblación”, apunta.
Tras encontrarse con varios problemas, debido a la escasa regulación de la actividad resinera en el apartado forestal de la Administración regional, se llevó a cabo un curso de resinero, del que la empresa contrató de forma fija a cuatro personas, a las que también se les buscó alojamiento en Iniéstola y los pueblos cercanos, favoreciendo que varias familias fueran a vivir a la zona.
Basilio Rodríguez tiene claro que el sector forestal y el de la resina, en particular, ayudan al desarrollo rural. “Lo que hemos puesto en marcha en Iniéstola es pionero en la provincia y queremos ver su rentabilidad haciendo una apuesta decidida por el aprovechamiento forestal durante todo el año”. Destaca las cifras de Soria que en 2011 contaba con 11 personas resinando y en la actualidad ya hay más de 100. “Aquí lo que necesitamos es una apuesta decidida de la Administración regional por el sector”, añade.
En Guadalajara, la resina tuvo su auge a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, donde muchos de los pinares producían esta preciada materia prima, que era después transportada a la planta industrial de «La Candida» en Mazarete, llegando a dar trabajo hasta a un millar de personas. Tras el cierre de la fábrica en los años 70, la recolección de resina comenzó a ser una práctica en declive hasta llegar casi a su desaparición en esta zona.
La crisis económica, el auge de los precios de compra del producto debido a la bajada de la producción internacional y la mejor calidad del producto nacional hicieron que a partir de 2010 los resineros volvieran a los montes de Guadalajara. Actualmente se está apoyando la profesionalización de este sector, que está contribuyendo a generar empleo en zonas rurales, a potenciar el desarrollo económico de las mismas y al cuidado de montes que se encontraban en situación de semiabandono.